
Santiago, 10 de agosto de 2026.- Música, folclor, arte sacro, historia y memoria cultural fueron algunos de los principales temas abordados por José Miguel Cariaga durante una nueva edición de “Entre Voces”, el espacio de conversación de Radio San Joaquín. El artista, compositor, escritor y cultor conversó sobre las distintas dimensiones de una trayectoria marcada por su interés en rescatar expresiones y personajes de la cultura chilena.
La conversación comenzó desde un punto aparentemente sencillo, pero que permitió abrir varias puertas: los primeros pasos de Cariaga en el mundo artístico. El entrevistado recordó sus vínculos iniciales con la música y también una faceta menos conocida de su trayectoria relacionada con las tablas y la actuación.
Desde ahí, el diálogo se trasladó hacia el norte de Chile y a sus primeros acercamientos a los instrumentos. La guitarra, el arpa, el cuatro y la percusión aparecieron como parte de ese aprendizaje, marcado en buena medida por el oído y la práctica personal.
Más que detenerse solamente en la técnica musical, la conversación buscó conocer qué hay detrás de esa capacidad para crear, interpretar y relacionarse con distintas expresiones artísticas. En ese contexto, Cariaga también habló de la composición y de la manera en que fue desarrollando una sensibilidad que posteriormente se expresaría en diferentes disciplinas.
La décima, la investigación y el rescate de personajes históricos
Uno de los aspectos que sorprendió durante la conversación fue su relación con la escritura y particularmente con la décima, una tradición estrechamente vinculada a la cultura popular y al mundo del canto a lo poeta.
El entrevistador recordó incluso un libro de Cariaga escrito en este formato y aprovechó la ocasión para abordar la dificultad que supone construir versos, mantener la métrica y conseguir que las palabras encuentren una rima adecuada. Una capacidad que, más allá del juego espontáneo que puede aparecer en una conversación o en una actividad radial, requiere conocimiento y práctica.
La escritura llevó además a uno de los temas más particulares de su trayectoria: la investigación histórica. En la entrevista se habló de su interés por personajes que forman parte del imaginario chileno y, especialmente, por Catalina de los Ríos y Lisperguer, La Quintrala.
La figura de La Quintrala permitió abrir una conversación sobre la historia, los personajes que han sido convertidos en leyenda y la forma en que las distintas generaciones reciben esas historias. El interés de Cariaga no se limita a repetir una versión conocida, sino que se relaciona con la búsqueda de antecedentes y con la posibilidad de plasmar esas investigaciones en un trabajo escrito.
La entrevista mostró así una faceta de Cariaga que va más allá de la interpretación musical: la de un creador interesado en investigar, documentar y recuperar parte de la memoria cultural chilena.
Del folclor al arte sacro
Otro de los grandes capítulos de la conversación fue su trabajo en torno al arte sacro. Cariaga ha desarrollado una relación particular con las imágenes religiosas, tanto desde la restauración como desde la creación de nuevas piezas.
En este punto, la conversación adquirió un componente especialmente personal al abordar su vínculo con la Virgen del Carmen. El entrevistador recordó la relación del artista con la denominada Virgen Peregrina y su cercanía con el Templo Votivo de Maipú, preguntándole por el origen de esa conexión y por la dimensión de fe que existe detrás de su trabajo.
La conversación permitió entender que, para Cariaga, el arte sacro no constituye solamente una disciplina artística. También existe una dimensión relacionada con la tradición, la devoción y la historia de las comunidades que durante generaciones han mantenido determinadas imágenes y expresiones religiosas.
Dentro de este recorrido apareció además uno de los antecedentes más significativos de su trayectoria: una de sus obras se encuentra en el Vaticano, un hecho que da cuenta de la dimensión que ha alcanzado su trabajo fuera de los circuitos habituales de la cultura popular.
Una mirada crítica al estado de la cultura en Chile
La conversación dio posteriormente un giro hacia la situación actual de los artistas y el funcionamiento del mundo cultural chileno.
Cariaga planteó una mirada crítica respecto de las dificultades que enfrentan quienes intentan vivir de su trabajo artístico. El diálogo abordó el financiamiento estatal de la cultura, los fondos concursables y la percepción de que determinadas personas y proyectos pueden terminar concentrando una parte importante de las oportunidades.
La discusión no se limitó al monto de los recursos disponibles. Uno de los puntos centrales fue la manera en que estos recursos se distribuyen y las posibilidades reales que tienen artistas con distintas trayectorias para acceder a ellos.
En ese contexto, la entrevista también puso sobre la mesa un problema que afecta a diversas disciplinas: la visibilidad. Según la reflexión desarrollada durante el programa, existen numerosos artistas que realizan trabajos interesantes, pero que no necesariamente cuentan con espacios permanentes para mostrar sus obras o para incorporarse a las conversaciones culturales de mayor alcance.
La pregunta de fondo fue cómo evitar que una parte importante de la creación nacional termine quedando fuera del conocimiento del público simplemente porque no tiene acceso a las mismas vitrinas, medios o circuitos de difusión.
La música chilena y la necesidad de preservar la memoria
La conversación regresó entonces a la música y a uno de los aspectos que más identifica a Cariaga: su interés por rescatar repertorios y artistas que forman parte de la historia del folclor chileno.
En el diálogo aparecieron nombres como Violeta Parra, Rolando Alarcón y Víctor Jara, además de distintas referencias a agrupaciones y compositores que contribuyeron a construir el repertorio que hoy forma parte de la memoria musical del país.
El entrevistador destacó particularmente el interés de Cariaga por Los de Ramón, agrupación que, pese a su importancia histórica, no siempre ocupa el espacio que merece en las conversaciones actuales sobre música chilena.
La reivindicación de Los de Ramón permitió hablar de sus grabaciones, de su aporte al repertorio latinoamericano y de la incorporación de instrumentos que posteriormente se volvieron habituales dentro de determinadas expresiones de la música folclórica.
El diálogo también abordó la influencia que tuvieron distintas agrupaciones en la construcción de una determinada imagen del folclor chileno, incluyendo elementos como la manta, las espuelas y otros símbolos que terminaron formando parte del imaginario asociado a la música tradicional.
Los de Ramón y la memoria más allá de las etiquetas políticas
Uno de los planteamientos más interesantes de la conversación surgió precisamente al hablar de cómo las posiciones políticas de determinados artistas o agrupaciones pueden influir en la forma en que son recordados.
La entrevista planteó la posibilidad de que, en ocasiones, las etiquetas políticas terminen condicionando el acceso a una obra que debería ser evaluada también desde su dimensión artística e histórica.
En el caso de Los de Ramón, la conversación apuntó justamente a la necesidad de escuchar sus grabaciones y conocer su trabajo más allá de las categorías políticas con las que hayan sido asociados.
Ese rescate también se relaciona con la tradición oral: canciones, historias, estilos e interpretaciones que pasan de una generación a otra y que pueden desaparecer si no existe alguien dispuesto a registrarlas, interpretarlas y volver a ponerlas en circulación.
De la Nueva Canción Chilena a las nuevas generaciones
Otro de los momentos de la conversación estuvo dedicado a la evolución de la música chilena y a la manera en que los repertorios históricos continúan siendo escuchados por las nuevas generaciones.
El diálogo permitió establecer conexiones entre el llamado neofolclor, la Nueva Canción Chilena y las expresiones que posteriormente surgieron en el país. En ese recorrido, Rolando Alarcón fue identificado como una figura que ocupó un lugar de transición entre distintas etapas de la música popular chilena.
También se mencionó el trabajo de conjuntos como Los Cuatro Cuartos y Las Cuatro Brujas, además de las interpretaciones que ayudaron a instalar canciones que terminaron convirtiéndose en parte del repertorio conocido por varias generaciones.
La conversación llegó incluso a la vigencia de agrupaciones y repertorios que siguen siendo solicitados por el público. El punto de fondo vuelve a ser el mismo: qué canciones permanecerán en la memoria colectiva y cuáles terminarán desapareciendo con el paso del tiempo.
Víctor Jara y la memoria de una obra que trasciende su muerte
En medio del repaso por la música chilena también apareció la figura de Víctor Jara. Más allá de su muerte durante los primeros días de la dictadura, el entrevistador planteó una reflexión sobre la manera en que su figura pública ha quedado fuertemente asociada a su trágico final.
La pregunta permitió poner el foco nuevamente en su obra musical y en la importancia de conocer al artista más allá de las circunstancias de su muerte. Es una reflexión que se conecta directamente con el tema central de la conversación: la necesidad de preservar la producción artística y no reducir a sus protagonistas a un solo episodio de sus vidas.
Una conversación que continuará
La conversación entre Radio San Joaquín y José Miguel Cariaga debió finalizar debido a las limitaciones de tiempo de la plataforma utilizada para realizar el encuentro, pero el diálogo quedó abierto para una próxima oportunidad.
La intención es continuar abordando estos temas, ya sea desde los estudios de la radio, con participación de la audiencia, o mediante un nuevo episodio en formato de video podcast.
Más que una entrevista centrada exclusivamente en la trayectoria de un artista, este capítulo de “Entre Voces” permitió recorrer distintas dimensiones de la cultura chilena: desde la música y el folclor hasta el arte sacro, la investigación histórica y las dificultades que enfrentan quienes buscan desarrollar una carrera artística.
También dejó instalada una pregunta que atraviesa buena parte del encuentro: ¿qué estamos haciendo hoy para que la música, los artistas y las historias que construyeron nuestra identidad cultural sigan siendo conocidos por quienes vendrán después?
Ese desafío de conservar la memoria, rescatar repertorios y volver a poner en circulación a artistas que han quedado en segundo plano es, finalmente, uno de los principales hilos conductores de esta conversación.
Jaime Oyaneder Ramírez













