Técnico en Educación Especial: campo laboral, formación y aporte en las aulas

La jefa de carrera de Técnico en Educación Especial de Santo Tomás San Joaquín conversó en Santo Remedio sobre la evolución de esta área, el rol de sus profesionales y las barreras que todavía enfrentan las comunidades educativas.

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Verónica Cubillos aborda los desafíos actuales de la educación especial

San Joaquín, 23 de julio de 2026.- La educación especial ya no puede entenderse como una labor restringida a determinadas escuelas o diagnósticos. Su propósito actual es generar oportunidades para que cada persona pueda aprender, participar en la sociedad y desarrollar su autonomía desde sus propias capacidades.

Así lo planteó Verónica Cubillos, jefa de carrera de Técnico en Educación Especial de Santo Tomás San Joaquín, durante una nueva edición de Santo Remedio, espacio transmitido por Radio San Joaquín.

La conversación formó parte del ciclo “Innovar para transformar”, dedicado a analizar cómo distintas profesiones están respondiendo a los desafíos sociales y educativos del presente.

La educación especial como una oportunidad

Al ser consultada sobre una palabra que permitiera definir esta área, Cubillos eligió “oportunidad”. Según explicó, su misión es facilitar que todas las personas accedan a procesos educativos, participen en su comunidad y desarrollen herramientas para desenvolverse con mayor autonomía.

Este enfoque también implica reconocer que cada estudiante presenta características, ritmos y necesidades diferentes. La inclusión, por lo tanto, no consiste en tratar a todos de la misma manera, sino en ofrecer apoyos que permitan acceder a oportunidades equivalentes.

La educación especial trabaja tanto con necesidades permanentes como con situaciones transitorias, entre ellas dificultades de aprendizaje, procesos de duelo, problemas emocionales o condiciones temporales de salud.

Un campo laboral más amplio que la sala de clases

Uno de los principales mitos abordados durante la entrevista es la idea de que los técnicos en educación especial solamente trabajan en escuelas especiales o con personas que presentan una discapacidad.

Cubillos aclaró que estos profesionales pueden acompañar a niños, adolescentes, jóvenes y adultos en establecimientos escolares, hogares, hospitales, residencias y espacios comunitarios. Su labor se desarrolla junto a educadores diferenciales, familias y equipos multidisciplinarios.

Dentro de una comunidad educativa, el técnico también puede contribuir a dar continuidad al trabajo realizado por distintos docentes. Al permanecer junto al curso, observa las necesidades de los estudiantes, apoya las actividades y entrega información relevante a los equipos pedagógicos.

Planificar para estudiantes diversos

Durante el programa también se analizó el Diseño Universal para el Aprendizaje, una metodología que busca planificar experiencias educativas considerando desde el inicio la diversidad presente en una sala de clases.

Este modelo permite utilizar distintos formatos, recursos y formas de participación. Un estudiante puede comprender mejor una materia mediante una explicación oral, mientras otro puede necesitar apoyo visual, material escrito, videos o actividades prácticas.

Para la académica, conocer al grupo es una condición fundamental. Profesores, técnicos y equipos de apoyo deben compartir información, observar cambios de comportamiento y detectar posibles dificultades antes de que estas afecten el proceso educativo.

“La educación no es solamente academicista; también tiene una dimensión profundamente humana”, sostuvo Cubillos.

El cambio de mirada en Chile

La educación especial ha experimentado cambios legales, pedagógicos y culturales durante las últimas décadas. Sin embargo, para la entrevistada, una de las transformaciones más relevantes se encuentra en la forma en que la sociedad observa a las personas con discapacidad o necesidades educativas especiales.

El antiguo enfoque asistencial ha comenzado a ser reemplazado por una perspectiva basada en derechos. Las personas ya no deben ser consideradas únicamente como receptoras de ayuda, sino como integrantes activos de la sociedad, con capacidad para aprender, participar y aportar.

Aunque se han registrado avances, todavía existen situaciones de discriminación y resistencia. En algunos establecimientos, por ejemplo, familias cuestionan la presencia de estudiantes que pueden experimentar una desregulación emocional o requerir adaptaciones dentro del aula.

Frente a estas situaciones, Cubillos llamó a fortalecer la comunicación, entregar información confiable y comprender que la inclusión exige ajustes, pausas y respuestas acordes con la realidad de cada comunidad.

Tecnología y apoyos para la autonomía

Las herramientas tecnológicas también cumplen un papel relevante. Programas para ampliar textos, aplicaciones que convierten contenidos en audio, grabaciones de clases, pódcast educativos e intérpretes de lengua de señas pueden facilitar el acceso a la información.

Durante la entrevista, Cubillos mencionó el caso de una estudiante con baja visión para quien prepara materiales adaptados y versiones en formato de audio. Estas medidas permiten que la estudiante acceda al contenido de manera más autónoma.

Innovar no significa utilizar tecnología en todas las actividades, sino encontrar una solución concreta para una necesidad educativa.

Formación y acompañamiento en Santo Tomás

La carrera de Técnico en Educación Especial prepara a sus estudiantes para trabajar con necesidades educativas transitorias y permanentes, desarrollar metodologías de apoyo y fortalecer competencias como la empatía, la observación y la comunicación.

Durante el programa se indicó que el ingreso no exige puntaje PAES y que quienes finalizan la formación pueden continuar sus estudios en Psicopedagogía.

La sede también dispone de entrevistas de inclusión, tutores, acompañamiento psicológico, apoyo académico y herramientas destinadas a estudiantes que presentan alguna necesidad específica.

Cubillos enfatizó que declarar una condición al momento de matricularse no funciona como una barrera de ingreso. El objetivo es identificar los apoyos que permitirán al estudiante avanzar durante su trayectoria académica.

Los desafíos pendientes

Entre los principales desafíos aparecen la disponibilidad de recursos, la accesibilidad, la incorporación de tecnologías y la construcción de una inclusión efectiva dentro de las aulas.

La infraestructura y las ayudas técnicas siguen siendo limitadas en algunos establecimientos. A ello se suma la necesidad de capacitar a docentes, fortalecer los equipos multidisciplinarios y generar espacios de coordinación con las familias.

Para Cubillos, el avance también depende de mantener una disposición permanente al aprendizaje. Su experiencia en educación parvularia, enseñanza básica y educación especial le ha permitido comprobar que los profesionales deben actualizar sus conocimientos sin abandonar la dimensión humana de su trabajo.

El próximo desafío para las estudiantes de la carrera será enfrentar sus prácticas profesionales en escuelas especiales y establecimientos con programas de integración. Será una instancia para aplicar conocimientos, conocer distintas realidades y confirmar el impacto que esta profesión puede generar en la vida de otras personas.

Jaime Oyaneder Ramírez