Prevención del suicidio: cómo detectar señales de alerta y dónde pedir ayuda

La prevención del suicidio requiere conversación, escucha y redes de apoyo. En Sintoniza tu Bienestar, Nicole Garstman y Katarina Contreras abordaron las principales barreras para pedir ayuda y entregaron orientaciones para actuar frente a situaciones de riesgo.

4
El aislamiento, cambios de conducta y determinadas expresiones pueden ser señales que requieren atención.

San Joaquín, 5 de septiembre de 2026.- Hablar sobre suicidio puede ser difícil, pero abrir espacios de conversación, escuchar sin juzgar y saber dónde pedir ayuda son acciones que pueden contribuir a la prevención.

En el marco de la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el programa Sintoniza tu Bienestar de Radio San Joaquín dedicó una edición a abordar los desafíos relacionados con la salud mental y la importancia de fortalecer las redes de apoyo.

La conversación contó con la participación de Nicole Garstman, psicóloga y encargada de Salud Mental de la Dirección de Salud, y Katarina Contreras, gestora comunitaria del Cesfam Dr. Arturo Baeza Goñi.

El estigma sigue siendo una barrera para pedir ayuda

Durante el programa, las profesionales señalaron que uno de los principales obstáculos para abordar la salud mental continúa siendo el estigma. Expresiones como “estoy loco por eso voy al psicólogo” pueden contribuir a que las personas eviten consultar o conversar sobre aquello que están viviendo.

También se abordó la brecha existente entre hombres y mujeres en el acceso a prestaciones de salud mental. Las especialistas destacaron que los hombres consultan menos y que factores culturales y roles de género pueden influir en esa conducta.

La idea de que una persona debe resolver sus problemas por sí sola, el temor a generar preocupación en otros y la dificultad para mostrarse vulnerable pueden convertirse en obstáculos para buscar ayuda oportunamente.

Preguntar directamente puede abrir una conversación

Uno de los principales mitos abordados fue la creencia de que preguntar directamente a una persona si está pensando en suicidarse podría inducir esa idea.

Las profesionales explicaron que, por el contrario, abrir una conversación puede permitir que la persona exprese lo que está viviendo y encuentre un espacio seguro para pedir ayuda.

Entre las señales de alerta mencionadas estuvieron el aislamiento, los cambios importantes de conducta, dejar de realizar actividades habituales, abandonar planes futuros y expresiones relacionadas con sentirse una carga o considerar que la vida perdió sentido.

También llamaron la atención sobre posibles conductas de despedida o de desprendimiento de pertenencias.

Ante señales de riesgo, las especialistas enfatizaron que la persona no debe quedar sola y que es necesario activar oportunamente las redes de ayuda.

“Llamar la atención” también puede esconder sufrimiento

Otro de los mitos revisados durante el programa fue la idea de que quienes intentan suicidarse simplemente buscan llamar la atención.

Las profesionales advirtieron que esta mirada puede minimizar una situación de sufrimiento y retrasar la búsqueda de ayuda.

Por eso, plantearon que la pregunta no debería centrarse únicamente en la conducta, sino en qué está ocurriendo con esa persona y qué apoyo necesita.

Además, explicaron que el suicidio es un fenómeno multicausal y que no todas las personas que presentan conducta suicida tienen necesariamente un diagnóstico de salud mental.

Situaciones como la pérdida del empleo, problemas económicos, separaciones, aislamiento u otras experiencias difíciles pueden confluir y generar estados de desesperación.

La prevención también ocurre en el barrio

Uno de los conceptos destacados durante la conversación fueron los activos comunitarios: recursos, espacios, organizaciones y actividades que ya existen en los territorios y que pueden contribuir al bienestar de las personas.

La estrategia busca que los equipos de salud conozcan los intereses y necesidades de sus usuarios y puedan orientarlos hacia actividades comunitarias que complementen sus tratamientos.

De esta manera, una persona puede ser vinculada con un club deportivo, una actividad artística, un espacio recreativo u otra organización de su territorio.

Estas iniciativas no reemplazan un tratamiento clínico cuando este es necesario, pero pueden ayudar a fortalecer vínculos, reducir el aislamiento y potenciar el bienestar.

“La salud no solamente es un Cesfam, sino que también es ir a hacer deporte, ir al teatro, ir al cine, reírse, disfrutar con las amigas”, fue una de las ideas planteadas durante la conversación.

¿Qué hacer ante una situación de riesgo?

Las profesionales diferenciaron las consultas habituales de las situaciones de urgencia. En estos últimos casos, recomendaron actuar rápidamente y acudir a un centro de salud o servicio de urgencia de acuerdo con la gravedad de la situación.

Durante el programa también se recordó la existencia de la línea de prevención del suicidio *4141, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.

El servicio puede ser utilizado tanto por personas que atraviesan una situación de riesgo como por familiares que necesitan orientación sobre cómo actuar.

También se mencionó Salud Responde, 600 360 7777, como una alternativa de orientación que cuenta con profesionales que pueden entregar apoyo en materias de salud mental.

Si existe un riesgo inmediato, la recomendación es buscar atención de urgencia y no dejar sola a la persona.

Una tarea que involucra a toda la comunidad

La prevención del suicidio no fue presentada como una tarea exclusiva de los centros de salud. Según las profesionales, requiere coordinación entre familias, establecimientos educacionales, organizaciones comunitarias, instituciones públicas y equipos de salud.

En San Joaquín también se han desarrollado instancias de capacitación para entregar herramientas a funcionarios y actores de la red, con el objetivo de que puedan reconocer señales, contener y orientar adecuadamente a una persona que necesita ayuda.

La conversación de Sintoniza tu Bienestar dejó un mensaje central: la prevención comienza mucho antes de una crisis. Fortalecer los vínculos, disminuir el aislamiento, participar en la comunidad y facilitar el acceso a redes de apoyo también son formas de cuidar la salud mental.

Si tú o alguien cercano está atravesando una situación de riesgo, busca ayuda y utiliza los canales de orientación y atención disponibles.

Jaime Oyaneder Ramírez