Santo Remedio abordó inclusión, diversidad y salud mental en el trabajo

En un nuevo capítulo de Santo Remedio, Damián Guajardo abordó cómo Recursos Humanos puede impulsar espacios laborales más inclusivos. La conversación también profundizó en salud mental, liderazgo, diversidad y nuevas expectativas de las generaciones jóvenes.

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Santo Remedio abordó inclusión laboral, salud mental y el rol de Recursos Humanos junto a Damián Guajardo.

San Joaquín, 2 de julio de 2026.- La inclusión laboral ya no puede quedar reducida a una frase bien intencionada en una presentación corporativa. En un nuevo capítulo de Santo Remedio, el espacio impulsado por Santo Tomás San Joaquín y Radio San Joaquín, la conversación puso el foco en un desafío cada vez más urgente para las empresas chilenas: construir lugares de trabajo donde las personas se sientan escuchadas, respetadas y valoradas por lo que pueden aportar.

El invitado fue Damián Guajardo, estudiante de segundo año de Ingeniería en Administración de Recursos Humanos y representante del Comité CEDI, instancia vinculada a convivencia, equidad, diversidad e inclusión dentro de la comunidad educativa.

Durante la entrevista, Guajardo explicó que su interés por Recursos Humanos nace desde una preocupación concreta: mejorar el bienestar de las personas en los espacios laborales. Desde su mirada, esta área ya no se limita a gestionar contratos, procesos administrativos o selección de personal, sino que también debe involucrarse en la calidad de vida, la motivación y el desarrollo de quienes forman parte de una organización.

“Lo principal sería entender que cada persona es distinta”, planteó al abordar qué deberían considerar quienes se interesan por esta carrera. Esa idea marcó buena parte de la conversación: las empresas necesitan aprender a evaluar, acompañar y liderar equipos diversos sin imponer un único molde de comportamiento.

Qué significa sentirse incluido en una organización

Uno de los puntos centrales del capítulo fue la diferencia entre estar presente en un lugar de trabajo y sentirse realmente parte de él. Para Damián Guajardo, la inclusión implica saber que una persona será escuchada, que tendrá las mismas oportunidades para crecer y que será valorada por sus capacidades.

La inclusión no se trata solo de contratar personas diversas, sino de crear una cultura donde todas tengan el mismo trato, respeto y oportunidades.

En ese sentido, la conversación apuntó al rol de los liderazgos. Un jefe o jefa no solo organiza tareas: también define el tono del ambiente laboral. Si un líder escucha, corrige prácticas discriminatorias y promueve el respeto cotidiano, puede abrir espacio a nuevas ideas y mejorar el clima interno.

Nuevas generaciones y bienestar laboral

El programa también abordó cómo las nuevas generaciones están cambiando las expectativas frente al trabajo. Según la conversación, antes muchas personas priorizaban únicamente la estabilidad económica o el sueldo. Hoy, especialmente entre trabajadores jóvenes, también pesa la necesidad de sentirse respetados, seguros y parte de una comunidad laboral.

Ese cambio se relaciona directamente con la salud mental. En el diálogo se mencionaron experiencias de trabajos donde la presión, la falta de rotación de funciones o el trato distante podían generar agotamiento, rechazo e incluso temor a volver al espacio laboral.

Desde esa mirada, Recursos Humanos aparece como un actor estratégico para detectar señales de desgaste, abrir canales de conversación y generar planes de acción antes de que los conflictos escalen.

Del discurso inclusivo a la práctica diaria

Otro eje relevante fue la distancia que muchas veces existe entre declarar que una empresa es inclusiva y demostrarlo en la rutina. Guajardo apuntó a medidas concretas: procesos de selección sin sesgos, capacitaciones, políticas internas claras y formación permanente para trabajadores nuevos y antiguos.

No basta con instalar campañas o cumplir cifras. La inclusión real se nota cuando una persona puede expresar quién es sin miedo a burlas, discriminación o aislamiento. También cuando existen mecanismos para levantar casos de maltrato, bullying o exclusión, tal como ocurre con el trabajo del Comité CEDI en el entorno educativo.

En la conversación también se abordó la diversidad de género. Frente a dudas sobre cómo tratar a una persona, especialmente en temas como pronombres o identidad, el mensaje fue simple: preguntar con respeto es mejor que actuar desde el miedo o la incomodidad.

Salud mental y riesgos psicosociales

El capítulo de Santo Remedio también abrió espacio para hablar de licencias médicas por salud mental, estrés laboral y trabajos con alta exposición a presión, como atención al cliente, call center o servicios vinculados a salud.

Guajardo planteó que cuando una empresa registra un alto número de licencias por salud mental, no debería mirar el problema solo como una situación individual. También corresponde revisar qué está ocurriendo dentro de la organización, cómo se ejerce el liderazgo y qué condiciones laborales pueden estar afectando a los equipos.

Un ambiente laboral deteriorado puede afectar directamente la productividad, la permanencia de los trabajadores y la seguridad en tareas de mayor riesgo.

La entrevista también puso sobre la mesa la importancia de que Recursos Humanos salga de una lógica distante y se involucre más con la realidad cotidiana de los trabajadores. Escuchar en terreno, generar espacios de pausa, revisar cargas laborales y promover ambientes de confianza son medidas que pueden marcar diferencias concretas.

Las habilidades que necesita el futuro de Recursos Humanos

Hacia el cierre de la conversación, el invitado destacó habilidades blandas que serán cada vez más importantes para los profesionales del área. Entre ellas mencionó la empatía, la comunicación, la inteligencia emocional, el trabajo en equipo y la capacidad de resolver conflictos.

Estas competencias son relevantes porque el futuro laboral no dependerá solo de indicadores administrativos. También exigirá comprender contextos personales, prevenir conflictos, acompañar procesos de cambio y construir culturas donde las diferencias no sean vistas como un problema, sino como una oportunidad para mejorar.

La conversación dejó una idea clara: el desafío de Recursos Humanos no está únicamente en contratar bien, sino en ayudar a que las personas quieran quedarse, participar y desarrollarse en sus espacios laborales.

En ese camino, programas como Santo Remedio permiten acercar estas discusiones a la comunidad de San Joaquín, conectando formación técnica, experiencia estudiantil y temas que hoy cruzan la vida diaria de trabajadores, empresas e instituciones.

Jaime Oyaneder Ramírez