San Joaquín, 9 de enero de 2026.- Sentirse estresado es una experiencia común en la vida cotidiana. Sin embargo, no siempre es fácil distinguir entre una reacción normal ante una exigencia puntual y un problema que puede afectar la salud mental. Especialistas explican qué es el estrés, cómo se manifiesta en el cuerpo y la mente, y cuáles son las señales que indican cuándo puede transformarse en un riesgo para el bienestar.
¿Qué es el estrés?
El estrés es una reacción fisiológica del cuerpo y del cerebro que permite responder a una exigencia, desafío o situación percibida como amenazante. Se trata de una respuesta esperable que activa distintos sistemas del organismo para facilitar la acción y la toma de decisiones.
Según explican los psicólogos Nicole Garzman y Cristóbal Massa, el estrés no es una emoción en sí misma, sino un proceso que puede desencadenar diversas emociones, pensamientos y respuestas corporales.
Una respuesta adaptativa
Desde una perspectiva evolutiva, el estrés cumple una función de supervivencia. Frente a una amenaza concreta, el organismo entra en estado de alerta, aumentando la energía y la concentración necesarias para reaccionar.
El rol del cortisol en el estrés
Una de las principales respuestas del estrés es la liberación de cortisol, conocida como la hormona del estrés. Esta sustancia cumple funciones reguladoras en el cuerpo, pero cuando se mantiene elevada por períodos prolongados puede generar efectos negativos.
Estrés crónico y sus efectos
La evidencia muestra que niveles altos y sostenidos de cortisol pueden tener efectos neurotóxicos, especialmente cuando el estrés se vuelve crónico. Esto ha sido ampliamente estudiado en niños, niñas y adolescentes, donde puede afectar el desarrollo cerebral y aumentar el riesgo de problemas de salud mental y física.
En adultos, el estrés prolongado también puede manifestarse en:
Alteraciones del sueño y del apetito
Irritabilidad y fatiga persistente
Dificultades para concentrarse y tomar decisiones
Empeoramiento de enfermedades físicas preexistentes
Estrés, ansiedad y sus diferencias
Aunque suelen confundirse, estrés y ansiedad no son lo mismo.
Estrés
Tiene una causa identificable (trabajo, pruebas, conflictos).
Suele disminuir cuando la situación se resuelve.
Es una reacción proporcional a una demanda concreta.
Ansiedad
Se caracteriza por una sensación de anticipación o amenaza difusa.
No siempre existe una causa clara o inmediata.
Puede mantenerse incluso sin un estímulo concreto.
El estrés puede incluir síntomas ansiosos, como pensamientos rumiantes, inquietud o tensión corporal, sin que ello implique necesariamente un trastorno de ansiedad.
¿Cuándo el estrés deja de ser normal?
Los especialistas señalan que una clave para evaluar el estrés es observar su duración, intensidad y control percibido.
Señales de alerta
Sensación persistente de falta de control
Malestar que se intensifica con el tiempo
Dificultad para funcionar en la vida diaria
Síntomas que se mantienen incluso fuera de la situación estresante
Cuando el estrés se vuelve permanente y afecta distintas áreas de la vida, puede ser recomendable consultar con un profesional de la salud mental.
Estrategias básicas para regular el estrés
Entre las herramientas más utilizadas para el manejo del estrés se encuentran:
Hábitos y rutinas
Mantener horarios regulares de sueño y alimentación
Realizar actividad física de forma constante
Establecer rutinas diarias claras
Técnicas de relajación
Ejercicios de respiración
Meditación guiada
Yoga y mindfulness
Apoyo social
Vincularse con otras personas y compartir preocupaciones puede aportar nuevas perspectivas y reducir la sensación de carga individual.
Cuando el malestar persiste, los especialistas recomiendan acudir a centros de salud, como consultorios o servicios de atención primaria, donde existen distintas modalidades de apoyo según la intensidad de los síntomas, desde orientación psicológica hasta tratamiento especializado.














