Santo Tomás San Joaquín: así se forma el técnico en educación especial para la educación inclusiva

Programa de Santo Tomás San Joaquín explica la carrera técnico en educación especial y el impacto de la ley de inclusión escolar en Chile.

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La carrera de técnico en educación especial de Santo Tomás prepara profesionales para trabajar con necesidades educativas transitorias y permanentes.

San Joaquín, 29 de enero de 2026.- El capítulo del programa Santo remedio, realizado por el Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás sede San Joaquín junto a Radio San Joaquín, aborda la formación de la carrera de técnico en educación especial y su relación con la inclusión educativa en Chile. La conversación, conducida por Felipe Díaz y la jefa de carrera Verónica Cubillos, describe el perfil de la carrera, sus campos laborales y el marco legal que regula la inclusión en el sistema escolar chileno.

La carrera de técnico en educación especial

La carrera de técnico en educación especial se imparte en el Centro de Formación Técnica Santo Tomás, sede San Joaquín, dentro del área de educación. Según explicó Verónica Cubillos, se trata de una carrera de nivel técnico orientada a trabajar con personas en situación de discapacidad o con necesidades educativas especiales, ya sean transitorias o permanentes.

Los técnicos en educación especial pueden trabajar con personas desde la primera infancia hasta la adultez, incluyendo adultos mayores, en contextos educativos formales y en otros espacios donde se requiera apoyo especializado. La carrera tiene una duración de dos años de asignaturas más un quinto semestre de práctica laboral, con prácticas intermedias en tercer y cuarto semestre enfocadas en necesidades educativas transitorias y permanentes.

Diferencias con psicopedagogía y otras carreras

En la conversación se aclara la diferencia entre técnico en educación especial, técnico en educación parvularia y psicopedagogía. Mientras el psicopedagogo evalúa, diagnostica y diseña estrategias para abordar dificultades de aprendizaje, el técnico en educación especial acompaña, colabora y apoya estos procesos en el aula y otros espacios.

El técnico no se define solo como “asistente”, pero su función central es apoyar a educadores y equipos multidisciplinarios en el trabajo directo con estudiantes con necesidades especiales. Esto incluye acompañar la aplicación de ejercicios, reforzar estrategias sugeridas por psicopedagogos y docentes y trabajar de forma más personalizada con los estudiantes.

Perfil de estudiantes y formación inicial

Durante el primer año, la malla incluye asignaturas como introducción a la educación especial, que revisa la evolución histórica de esta área en Chile y el cambio desde la invisibilización hacia la mayor visibilidad y reconocimiento de las personas con discapacidad. En clases se reflexiona sobre cómo, en décadas pasadas, muchas familias ocultaban a parientes con discapacidad o los dejaban en hogares, mientras que hoy se promueve su participación y el trabajo para mejorar su calidad de vida.

La carrera recibe estudiantes de distintas edades y comunas, sin exigencia de puntaje PAES, requiriéndose cédula de identidad y licencia de enseñanza media. La jefa de carrera destaca que se buscan personas con interés real en la educación y la inclusión, y que la vocación es un elemento relevante para enfrentar el trabajo con diversidad y discapacidad.

Campos laborales y funciones del técnico en educación especial

Los técnicos en educación especial tienen un campo laboral amplio, que incluye escuelas regulares con estudiantes con necesidades transitorias, escuelas especiales con discapacidades permanentes, escuelas de lenguaje y otras instituciones. También pueden desempeñarse en escuelas intrahospitalarias, fundaciones, centros de atención, programas del sistema de protección de la niñez y proyectos de educación no formal.

Trabajo en programas PIE y centros educativos

Una de las áreas frecuentes de desempeño es el Programa de Integración Escolar (PIE), presente en muchos establecimientos educacionales. El PIE cuenta con coordinadores, educadores diferenciales, psicopedagogos y otros profesionales que conforman un equipo multidisciplinario para apoyar a estudiantes con dificultades en su proceso de aprendizaje.

En estos programas, los técnicos en educación especial participan en el trabajo con necesidades educativas especiales transitorias y permanentes, colaboran en la implementación de estrategias de apoyo y contribuyen a la adaptación de materiales y actividades. También pueden vincularse a estrategias de regulación emocional y acompañamiento en aula, apoyando a estudiantes en momentos de crisis o desregulación.

Comunicación alternativa, lengua de señas y braille

En el cuarto semestre la carrera incluye la asignatura de comunicación alternativa y aumentativa, que aborda estrategias para comunicarse con personas con dificultades en los procesos comunicativos. En esta formación se introduce el uso de braille y lengua de señas chilena, junto con otras técnicas y recursos de apoyo.

Las y los estudiantes adquieren un nivel significativo de lengua de señas, aunque se enfatiza que requiere práctica permanente y actualización, ya que el lenguaje se modifica con modismos y nuevos usos. Esta preparación abre posibilidades laborales como apoyo en traducción de lengua de señas en eventos, instituciones educativas y contextos de comunicación pública.

Emprendimientos y ejercicio libre de la profesión

Además del trabajo en instituciones, se mencionan ejemplos de egresadas que han creado proyectos propios, como centros de estimulación y propuestas de home schooling con exámenes libres para niños que no asisten a escuelas tradicionales. En estos casos, los técnicos diseñan talleres, apoyan procesos educativos personalizados y trabajan con población vulnerable y familias que requieren alternativas flexibles.

También se destaca la figura del tutor sombra, profesional que acompaña a una persona con necesidades educativas especiales durante su trayectoria escolar, apoyando la comprensión de instrucciones, la realización de tareas y la participación en el aula. Este rol busca reducir brechas y facilitar la inclusión efectiva del estudiante en el contexto educativo.

Marco legal: ley de inclusión y otras normas

La conversación dedica un segmento central a explicar que la inclusión en Chile no depende solo de una norma aislada, sino de varias leyes que abordan el concepto de inclusión desde distintas dimensiones. Entre ellas se destacan la ley de inclusión escolar 20.845 y la ley 20.422 sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad.

Ley de inclusión escolar 20.845

La llamada “ley de inclusión escolar”, ley 20.845, fue promulgada en 2015 y es una de las normas más conocidas en el ámbito educativo. Esta ley establece el fin de la selección arbitraria en los establecimientos que reciben subvención estatal, eliminando mecanismos que discriminaban en el proceso de admisión.

La norma también busca el fin del copago, entendiendo la educación como un derecho social y promoviendo que el acceso no dependa de la capacidad de pago de las familias. La ley se dirige principalmente a niños, niñas y jóvenes del sistema escolar, así como a sus familias y comunidades educativas, con el objetivo de garantizar el acceso a una educación de calidad sin discriminación, y de asegurar no solo acceso, sino permanencia y aprendizaje.

Ley 20.422 de igualdad de oportunidades

La ley 20.422 establece normas sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad, abordando ámbitos sociales, educativos y laborales. Uno de sus ejes es la accesibilidad universal, que implica eliminar barreras físicas, comunicacionales y actitudinales que dificultan la participación plena de las personas con discapacidad.

La ley permite acceder a apoyos y recursos, como becas o subsidios, que faciliten el proceso educativo de quienes presentan una discapacidad. El objetivo es que las personas puedan participar plenamente en sus comunidades y ejercer derechos como la educación, el trabajo y la vida independiente.

Diseño universal para el aprendizaje y accesibilidad

En el programa se menciona el diseño universal para el aprendizaje (DUA) como una mirada que invita a planificar experiencias de enseñanza que incluyan a todos los estudiantes. Esta perspectiva tiene origen en el diseño universal en arquitectura, vinculado a la creación de accesos y espacios utilizables tanto por personas con discapacidad como por quienes no la tienen.

La conversación ejemplifica con dificultades de accesibilidad en el transporte público y los avances en rampas, microbuses y edificaciones con mejores condiciones para usuarios de silla de ruedas. En el ámbito educativo, el diseño universal para el aprendizaje se traduce en planificar clases que consideren a estudiantes que ven o escuchan con dificultad, que son más activos o más pasivos, y que aprenden de maneras diversas.

Desafíos actuales de la inclusión en Chile

En cuanto a los desafíos, se identifican barreras de recursos, diagnósticos y formación docente, además de dificultades actitudinales y de empatía. El acceso a diagnósticos oportunos, terapias, apoyos psicológicos y equipos multidisciplinarios para personas con autismo u otras condiciones suele implicar costos significativos para las familias.

También se plantea la necesidad de una mejor preparación de docentes y comunidades escolares para enfrentar situaciones de desregulación o crisis, especialmente en estudiantes con trastorno del espectro autista y otras condiciones. Se mencionan experiencias en las que la falta de herramientas puede llevar a que la solución propuesta sea la cancelación de matrícula, lo que contraviene el sentido de la inclusión.

Rol del técnico en educación especial frente a estos desafíos

Los técnicos en educación especial son destacados como un aporte clave para enfrentar estos desafíos en las escuelas. Su formación incluye estrategias de autorregulación, conocimiento de protocolos para manejar crisis, comprensión de necesidades educativas especiales y trabajo colaborativo con equipos profesionales.

Se mencionan casos de egresadas que coordinan salas de autorregulación y que capacitan a docentes y estudiantes en estrategias para abordar desregulaciones sin afectar el funcionamiento general de la escuela. De esta manera, el técnico en educación especial contribuye a que la inclusión se traduzca en prácticas concretas y sostenibles, más allá del acceso formal al establecimiento.

Inclusión, empatía y experiencias en la educación superior

En el diálogo se abordan ejemplos de inclusión en la educación superior, incluyendo el caso de estudiantes en silla de ruedas que se matriculan en carreras de comunicación audiovisual en Santo Tomás. Se describe cómo la infraestructura con rampas y ascensores facilita la movilidad y cómo las entrevistas de inclusión permiten planificar ajustes razonables en salas de clases.

También se comparte la experiencia de una estudiante con discapacidad motora que cursó comunicación audiovisual, utilizó cámaras, escribió guiones y dirigió programas, sin ser tratada de forma diferenciada por sus compañeros. Estas situaciones se presentan como ejemplos de cómo la infraestructura accesible y la actitud de acogida pueden permitir que las personas avancen en sus proyectos educativos.

Continuidad de estudios y apoyos institucionales

La carrera de técnico en educación especial en Santo Tomás ofrece una continuidad de estudios hacia pedagogía o psicopedagogía, con convalidación de varias asignaturas cursadas en el programa técnico. Esto permite que, tras dos años y medio de formación técnica, el estudiante pueda completar alrededor de dos años y medio adicionales y obtener un título profesional, acumulando dos credenciales.

La institución menciona diversos apoyos académicos, como tutores, centros de aprendizaje y disposición de docentes y jefaturas para acompañar a estudiantes con dificultades en determinadas asignaturas. Según la jefa de carrera, el compromiso es que quienes ingresan puedan completar la formación y titularse, evitando que queden en el camino.

En el cierre del programa se invita a las personas interesadas en la carrera de técnico en educación especial a acercarse a la sede de Santo Tomás San Joaquín, contactar a la jefa de carrera Verónica Cubillos por correo institucional y resolver dudas de forma directa antes de tomar decisiones de estudio. También se indica que la institución mantiene espacios de orientación para futuros estudiantes, en coordinación con el área de admisión y las distintas jefaturas de carrera.

Jaime Oyaneder Ramírez